Fruto de la NATURALEZA somos

Somos fruto de la naturaleza.
Es urgente reconocernos parte de ella
y encontrar nuestro bienestar en vivir armónicamente
a su ritmo.
Las personas, del mismo modo que las uvas,
crecemos en racimos
y nos organizamos en pequeñas comunidades,
porque juntas nos sentimos con vitalidad y energía.
Ya lo decía Jesús de Nazaret en su parábola de la Vida:
Permanecer en el Amor es permanecer unidas.

Si sustituyéramos las costosas formas de defensa,
la carrera armamentista de las grandes potencias de hoy,
por formas más sencillas y humanas de seguridad mutua,
como el amor en redes de compañía solidaria,
sería una forma concreta de aprendizaje de la naturaleza,
de la creación natural en la que vivimos.
Me refiero a la simbiosis,
es decir, la vida íntima en conjuntos diversos,
pero con un proyecto de crecimiento común.
La asociación está en la raíz de nuestra existencia.
Para crecer en la naturaleza y dentro de ella,
a nuestra humanidad no le queda otro remedio
que reducir, eliminar la competición
y desarrollar factores de cooperación y amistad,
establecer puentes afectivos que permitan
la reorganización permanente.

Se reconoce aquí con claridad
el rasgo de complejidad que nos constituye,
es decir, un doble principio:
cooperación-solidaridad por un lado
y competición-antagonismo por otro.
En el primero crecemos, en el segundo nos destruimos.
No podemos vivir comunitariamente
cuando todos nuestros vínculos se basan en la competencia.
Nuestra relación tan pronto solidaria como conflictiva
acompaña el devenir procesual de nuestra convivialidad.
Somos libres.
Asumir, elegir y amar:
he ahí nuestro reto.

Puedes comunicarte a emariv39@gmail.com

[POESÍA]


© Copyright María Luisa Navarro - 2017